Saltar al contenido

La cebada es uno de los componentes más importantes, ya que no sólo da el color a la cerveza si no que es la encargada de la liberación de azúcares para más tarde ser transformados en alcohol así como de contribuir con sabor. Cuanta más cebada, más azúcar, y por tanto más podrá la levadura transformar en alcohol. Generalmente malta y cebada es lo mismo; maltear simplemente significa tostar, igual que tuestas un pan en el horno. A más tiempo pase la cebada en el “horno”, adquirirá colores más oscuros y sabores más cercanos al café, regaliz o chocolate.

Hay varios tipos de cebada que se usan en el proceso de fabricación de cervezas. Para mantenerlo simple, las dividiremos en dos: cebadas bases y cebadas “especiales”.

Las cebadas bases contribuirán con el 70-90% del total de la cebada usada en la receta. Esta podría ser cebada del tipo Pilsner o del tipo Pale ale, que le dará cuerpo y consistencia y aportará la mayor parte de azúcar ya que no es una cebada demasiado tostada (a más tostada está, más tuestas el azúcar también).

Las cebadas “especiales”, son el 10-15% restante de la receta, y son lo que aportará principalmente ese toque de color y sabor especial de cada estilo. Son cebadas que han sido tostadas por más tiempo y han adquirido colores más ambar, cobre, negros, etc…igual que haría un par en el horno. Algunos de los nombres más comunes podrían ser Caramalt, Carapils, Chocolate, CaraAmber, Crystal…y un largo etcétera

Como nota añadir que por ejemplo si veis una cerveza que dice “doble malta” o “cerveza de malta”, ahora ya podéis saber que en realidad eso no aporta ningún valor extra a la cerveza. Todas las cervezas están hechas con malta de cebada, y doble malta simplemente quiere decir “malteada más tiempo”