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agua para cerveza

El agua es el 90% de la cerveza del total de la cerveza en sí. De cualquier tipo de cerveza, por eso mismo es líquida debido al agua. Por tanto partiendo de que el 90% de la cerveza es agua, queremos desmentir el mito de que la cerveza engorda. Sí, una cerveza tendrá calorías igual que  cualquier otro alimento, pero no lo suficiente como para crear una “barriga cervecera”. Lo que genera la “barriga cervecera” es un estilo de vida sedentario y una mala alimentación

La composición del agua es diferente en un sitio y otro debido a los minerales que hay en ella. Por ejemplo el agua de Londres es lo que se denomina “dura”, por lo tanto es buena para cervezas como Pales, o Stouts que necesitan más sabor y más cuerpo. El agua de EEUU o de los países nórdicos, al venir principalmente de montañas y ser relativamente limpia es generalmente más buena para IPAs , así como el agua de centro Europa (Alemania, República Checa) es muy suave y buena para cervezas del tipo lager/pilsner porque no altera mucho el sabor y deja que otros sabores se realcen. Pero debido a las técnicas de mineralización que hay hoy en día, se puede recrear casi cualquier tipo de agua en cualquier parte del mundo casi igual de bien que hecha en el sitio en cuestión.

Dicho proceso se denomina osmósis reversa. Algunas cervecerías cuentan con una máquina para dicho propósito. Lo que hace ésta máquina es limpiar completamente el agua de todos los compuestos y dejar agua “pura”, de modo que el cervecero salinizará el agua a la hora de hacer cerveza dependiendo de la receta y del tipo de cerveza que vaya a hacer. Dicho proceso bien hecho, llevará a poder hacer cualquier tipo de cerveza en cualquier parte del mundo*

*más o menos. Estilos basados en la levadura, como por ejemplo las Gueuzes, sólo pueden conseguirse de una determinada manera sin que el tipo de agua sea tan relevante