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cerveza gueuze

Si las cervezas Lámbicas ya son apreciadas y difíciles de conseguir, las Gueuzes son la joya de la corona para los expertos en cerveza y los paladares más experimentados. Hay muy pocos productores de cerveza Gueuze en el mundo (o Gueuzeries), y su producción es limitada, compleja y lleva mucho tiempo (hablamos de años en hacer una tirada). Si cuando hablamos de las cervezas Lambicas os contábamos que había que dejarlas envejecer en los “foeder” durante meses, o incluso años, las Gueuzes son el resultado de la mezcla entre Lambicas de distintas añadas: generalmente se mezclan cervezas Lambicas que llevan envejeciendo 1, 2 y 3 años. Las cervezas Gueuzes únicamente se producen en Bélgica, básicamente porque únicamente se consideran “puras” si han sido fermentadas con levaduras salvajes de la zona. Durante años se han añadido sustancias como el aspartamo para endulzar un poco su sabor y hacerlo más “fácil de beber” para el público general, dando lugar a las “Oude Gueuze”, que son aquellas hechas íntegramente de 100% cerveza Lámbica y sin endulzar. Unicamente vienen en dos formatos: botellas verdes de 375ml o botellas de Champagne grandes de 750ml. Dichas cervezas se embotellan ya que al mezclar añadas de Lámbicas viejas  (generalmente 3 años) con añadas más jóvenes (1-2 años)  lo que se hace es mezclar los azúcares disueltos sin fermentar de las diversas tiradas, de modo que pasan por una segunda fermentación en botella. Son cervezas muy complejas, agrias y que pueden variar su acidez y “sequedad”.

El origen del nombre más aceptado es que se originaron a partir de “Gueuzenstraat” (Gueuzen Street, o Calle Gueuze) en Bruselas, donde había situada una cervecería Lámbica. La leyenda cuenta que cuando la ciudad cayó bajo el control del ejercito de Napoleón, se bebió mucho champagne para celebrarlo. El champagne se convirtió en algo nuevo en la ciudad, por lo que era algo que todo el mundo estaba deseando probar más. El champagne de aquel entonces venía en unas botellas de crital duro (la cerveza por aquel entonces únicamente se servía en barriles). Un cervecero que vivía en dicha calle tuvo la idea de recolectar botellas vacías y rellenarlas con la cerveza Lámbica que se hacía allí por aquel entonces. Añadió un poco de azúcar para que una segunda fermentación tuviera lugar, y cerró las botellas con un corcho de una forma similar a las de champagne. Al hacer eso, esperaba beneficiarse de la popularidad del Champagne. El nuevo tipo de cerveza fue todo un éxito, y empezó a llamarse “de la Gueuzenstraat” o Gueuze. Las botellas grandes de 750ml hoy en día siguen siendo muy similares a las usadas por aquel entonces. Entre las más cotizadas del mundo están las Cantillon, que generalmente triplican o cuadruplican su precio una vez salen de Bruselas.